Todos poseemos sensibilidad, ya que consumimos arte y/o belleza. La sensibilidad puede reemplazar a la razón o la complementa. Cuando la razón agota sus argumentaciones, interviene solo la sensibilidad; pero la sensibilidad puede complementar a la razón cuando responde a la belleza con fines de placer o cognoscitivos.
Lo estético es lo sensitivo, necesita de un sujeto para describirlo y expresar ideas y sentimientos sobre este.
La sensibilidad se concreta en cada sociedad, adquiriendo rasgos particulares y formando una subjetividad o cultura estética.
La estética es una actividad de la sensibilidad que se encuentra en la naturaleza de forma cotidiana. Ninguna sensibilidad se escapa de ocuparse de la belleza y categorías estéticas de la realidad. Las estéticas son ineludibles.
Lo artístico es la suma de la sensibilidad y la razón, para predominar sobre lo sensorial. El arte brota de la sensibilidad y vuelve a ella en forma de obras, para enriquecerla, renovarla o corregirla. Adquiere dimensiones sociales, sistemáticas o individuales.
Las artes inciden en el modo de ver muchas realidades naturales y humanas. El placer aparece con más frecuencia en el arte, ya que la sensibilidad es siempre valorativa.
La sensibilidad en lo artístico es menos cotidiana, ya que presupone una reacción frente a productos culturales. No es de todos los días, sucede en momentos excepcionales y con una percepción especial.
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